El Templo del “Inmaculado”, Relicario de Mártires

En estos días hemos celebrado solemnemente, por primera vez, la fiesta de los Mártires de San Joaquín en este templo que guarda sus reliquias: Andrés Solá, C.M.F., José Trinidad Rangel y Leonardo Pérez Ha sido por medio de un triduo que incluyó el día 20 de Noviembre de 2007, día de la fiesta.

Al domingo 18 le dimos sabor festivo en honor de los Mártires encausando la homilía para presentar su testimonio de fe, amor y fidelidad, muy a tono con la palabra de Jesús a sus discípulos, proclamada en el evangelio del día: “los perseguirán a ustedes y los apresarán... por causa mía... Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”. Al final de las misas rezamos con toda la gente la oración de los mártires y, en algunas misas, se dio a venerar la reliquia en el relicario portátil, con devota respuesta de los asistentes.

En día 19 y con la presencia entre nosotros del Visitador General P. Gonzalo Fernández, el visitador de economía: P. Basilio Montañana y el vicepostulador de la causa de los mártires P. Arturo Cisneros, nos fuimos, ellos y los tres de la comunidad de visita-peregrinación al lugar del martirio, San Joaquín. Fue una experiencia muy enriquecedora al decir de todos. Riqueza de experiencia en la que tuvo mucha parte la familia Franco-Espinoza de Lagos de Moreno, Jal.

La señora María Ester Espinoza ha asumido con gran devoción y cariño el cuidado de la capilla de los mártires y ha contagiado ese fervor y solicitud a sus familiares: esposo, hermanas, hijos, sobrinos (as) etc., que estuvieron ahí con nosotros y nos colmaron de atenciones.

El P. Arturo con su tranquilidad, sabiduría y conocimiento del caso, nos explicó y señaló pormenorizadamente los sucesos y los lugares del sacrificio de nuestros mártires. Narración enriquecida o completada por los detalles conocidos también por las personas que nos acompañaban.

Visitados y explicados los lugares y detalles hicimos una oración y reflexión juntos en la capilla y los “Visitadores” estamparon su firma y vivencia en al libro de visitas y favores con que cuenta la capilla.

La familia “extensa” Franco-Espinoza nos agasajó en seguida con reconfortante refrigerio: agua helada, refrescos, botana y revitalizador coctel de frutas. Para que los detalles de esta “Memoria Martirial” que vivimos fuera completa no faltó el detalle del paso del tren que saludó cordialmente con su trompeta.

De regreso a León disfrutamos fraternalmente de una rica comida en el “Rincón Gaucho” en donde pudo añadírsenos José Juan Tapia, que llegó como Secretario de Visita.

El día 20, día de la fiesta, organizamos una solemne Misa a las 12 del mediodía. Era una primera experiencia y era arriesgada pues fue día hábil, de trabajo, ya que oficialmente la fiesta civil fue el 19. Generalmente contamos con poca gente en los actos extra de este templo fuera de misas tradicionales como el primero y trece de cada mes. Se hizo invitación en los dos domingos anteriores y especialmente a los grupos de Misioneras Seglares Claretianas y Apostolado de María en la Familia.

Gracias a Dios tuvimos una asistencia satisfactoria. Concelebramos seis sacerdotes: los dos visitadores P. Gonzalo y P. Basilio, el secretario de visita P. José Juan y los tres miembros de la comunidad. Presidió y predicó el P. Gonzalo. Al final dimos a venerar las reliquias en su pequeño relicario con participación, podemos decir, de todos los asistentes. Algunos feligreses participantes expresaron su satisfacción y alegría por esta celebración. Estuvieron presentes también nuestras tres hermanas Misioneras Claretianas. Hay que tener en cuenta además, que la Diócesis tuvo su celebración a la misma hora en el Santuario de María Reina de los Mártires, al pie del Cubilete, en donde tiene a la veneración su parte de los restos-reliquias de los Mártires de San Joaquín.

Después de esta celebración nuestra vida vuelve a su ritmo normal diario. Por la mañana habíamos tenido la Reunión Plenaria de la Comunidad de Visita Canónica Generalicia y cierre de la misma. La comida fue familiar pero festiva para la comunidad y visitadores que, con ella, se despidieron.

Fraternalmente.
Desde León Gto.
Juan José Pérez Garcidueñas, C.M.F.

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