Hacia el 90 Aniversario de los Mártires de San Joaquín


que ésta realidad martirial vivida e impregnada en la historia nacional nos motive misioneramente y con gozo y compromisos concretos nos preparemos a celebrar el 90 aniversario del martirio de nuestro hermano Andrés Solá y compañeros mártires. 

 

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En numerosas ocasiones hemos escuchado críticas hacia la Iglesia católica como “estancada”, “retrograda”, “a-histórica”… Sin embargo, muchos de sus miembros: sacerdotes, religiosos y laicos y en tiempos concretos de la historia de la humanidad han dado respuestas muy comprometidas y llenas de gran testimonio, incluso, martirial. 

En la actualidad, el papa Francisco impulsa a que la Iglesia sea una Iglesia “en salida”; entre otras cosas, a atender y preocuparse por los “caídos en el camino”, que en el aquí y ahora son numerosos. Entonces, con certeza podemos aseverar que se habla de una Iglesia que trasciende, que anhela el cielo, pero, muy preocupada por las realidades históricas de los hombres y mujeres. 

El 20 de noviembre del 2016 es la Fiesta de Cristo Rey, pero también, ésta festividad tan importante para los católicos coincide con la escogida para celebrar  la Fiesta de los Mártires de San Joaquín. 

Hace 11 años, el 20 de noviembre del 2005 eran beatificados dichos mártires: P. Andrés Solá, Misionero Claretiano, P. José Trinidad y el laico Leonardo Pérez.           

Estos tres personajes fueron asesinados el día 25 de abril de 1927. Ahora bien, bajo la contabilidad de los años y como Misioneros Claretianos de la Provincia de México nos damos cuenta que el próximo 25 de abril del 2017 se cumplirán 90 años del asesinato de estos Mártires de San Joaquín. 

El tipo de preparación y celebración van a ser muy variadas de acuerdo a intereses, según contextos y personas, pero entre tales, en primera instancia nos  toca animarnos.  

El hacer recuerdo de un Misionero Claretiano mártir: Andrés Solá puede ser una  profunda invitación a ver nuestra realidad mexicana y trabajar por ser una  “provincia en salida”, impulsada por tan gran Gracia y testimonio martirial nos debe de llevar a afianzar nuestras respuestas misioneras, personales y comunitarias.         

“No se trata sólo de alentar pequeños gestos hacia personas concretas, sino de  empeñarnos con caridad y compasión en la instauración del Reino, en su llegada  a todas las dimensiones de la vida de todas las personas, de todos los ámbitos de  la convivencia social y de todos los pueblos”. (MS 10). 

La frase: “sangre de mártires semilla de cristianos”, es una realidad palpable en la  persona de nuestro hermano Andrés Solá y para nuestra vida de Provincia puede ser favorable para afianzar nuestra esencia misionera y “acudir a las fronteras  existenciales, geográficas, sociales y culturales” (MS 3,5). 

Por otra parte, como mexicanos hemos aprendido, que en los tiempos de la Guerra Cristera también surgió una frase: ¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe! Que esos valientes católicos en medio de situaciones adversas y horrendas para la iglesia católica, en Cristo y en la Virgen encontraban su fortaleza y nos dejaban sólidos legados de entrega y vida cristiana. 

Pues, que ésta realidad martirial vivida e impregnada en la historia nacional nos motive misioneramente y con gozo y compromisos concretos nos preparemos a celebrar el 90 aniversario del martirio de nuestro hermano Andrés Solá y compañeros mártires. 

P. Ernesto Mejía Mejía
Prefecto de Apostolado 

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