P. Andrés Solá Molist,
C.M.F.
75 Aniversario de su Martirio 1927-2002
Breve biografía del Siervo
de Dios
Nació el 7 de octubre de 1895 en Villarrasa (Santa Eugenia de Berga), municipio
de Taradell de la provincia de Barcelona. Sus padres Buenaventura Solá y Antonia
Molist, siendo humildes campesinos supieron trasmitir al pequeño Andrés una
sólida piedad cristiana.
A raíz de la predicación de un misionero claretiano en su pueblo, el joven
Andrés clarificó su vocación a la vida religiosa como misionero, ingresando el
27 de octubre de 1909 al Postulantado de la Congregación de Misioneros Hijos del
Inmaculado Corazón de María en la ciudad de Vic. En julio de 1913 inició su
noviciado y el 15 de agosto de 1914 hizo su primera profesión religiosa.
Ya como religioso misionero, pasó ocho largos años formándose para ser
sacerdote, meta que alcanzó el 23 de septiembre de 1922. Después de prepararse
durante casi un año para el ejercicio del ministerio sacerdotal, fue destinado
por sus superiores a México a donde llegó el 20 de agosto de 1923. Dejaba patria
y familia, puso todas sus cualidades al servicio de la predicación, haciéndose
notar por su entusiasmo y cuidado pastoral.
A raíz de las persecuciones desatadas contra la Iglesia Mexicana en todo el
país, pero especialmente en la zona del Bajío, el P. Solá destacó por su audacia
e intrepidez, arriesgando su vida en el cuidado y atención a los fieles privados
de sacerdotes y sacramentos.
Arresto y Martirio
El 24 de abril de 1927 fue arrestado por el Ejército y puesto en prisión con sus
compañeros de martirio P. José Trinidad Rangel y Sr. Leonardo Pérez. Por la
tarde, de ese mismo día, fueron juzgados sumariamente sólo para dar a la
sentencia un tinte de formalidad judicial. Las acusaciones injustas e
indemostrables fueron las de impulsar la intervención norteamericana y la de ser
jefes de la cuadrilla que había asaltado y descarrilado un tren militar el día
anterior, en el km. 491 de la vía férrea México-Cd. Juárez, en el sitio donde
se encuentra el conocido Rancho de San Joaquín.
La ejecución tuvo lugar el día 25 hacia las 8:45 de la mañana, en el km. 491
de la vía férrea México a Ciudad Juárez. Conducidos los mártires a una hondonada
en la que se habían formado algunos charcos con el petróleo del tren
descarrilado, puestos con los brazos en cruz, antes de que pudieran hablar, las
balas los hicieron rodar por el suelo.
Antes de partir, los soldados habían dado orden a los trabajadores de las vías
del ferrocarril de prender fuego a los cuerpos de los fusilados. Pero estos por
respeto no lo hicieron, sino más bien fueron los testigos del sufrimiento y
agonía del P. Solá, quien alcanzó a identificarse junto con sus compañeros.
Según el testimonio de estas personas, el P. Andrés Solá, quien tuvo una agonía
de dos largas horas, expiró ofreciendo su martirio por la causa de Cristo Rey y
repitiendo con fervor: “¡Jesús, misericordia! ¡Jesús, perdóname! ¡Jesús, muero
por tu causa! ¡Dios mío, muero por ti!”
Celebración Jubilar
Con motivo del 75 Aniversario del martirio del P. Andrés Solá y compañeros, se
realizó la peregrinación anual al lugar del martirio en el rancho de San
Joaquín, donde se venera a los Siervos de Dios, cuyos restos mortales, de dos de
ellos, se encuentran actualmente en la Capilla interna de la Comunidad
Claretiana de León, Gto.
A decir del P. Arturo Cisneros, Subprocurador de la Causa, la afluencia de
fieles devotos superó la asistencia de los años anteriores. A más de cuatro
autobuses se agregaron buena cantidad de autos y camionetas en que se
transportaron los peregrinos. Parecía un embotellamiento del D. F., difícil de
desembotellar por lo reducido del estacionamiento, lo angosto de la vereda que
conduce a la capilla y la gran cantidad de puestos de vendimia que ocuparon
parte del estacionamiento.
Llegaron peregrinos de León, Silao, Lagos de Moreno y rancherías cercanas. El P.
Marcos Enrique Garnica llevó a los Estudiantes de Tlalpan y el P. René Pérez
hizo lo propio con los Estudiantes de Guadalajara. De la Comunidad de León
asistieron el P. Rogelio Carmona y el Hno. Adolfo M. Villaseñor. El P.
Provincial, José Rodolfo García Mireles, quien tenía contemplado ir, no pudo
asistir a causa de un accidente automovilístico sufrido el día anterior en la
ciudad de México.
Muchos de los asistentes llevan años asistiendo fielmente a dicha peregrinación.
Caras conocidas desde la primera peregrinación en abril de 1969. Se recordó a
quienes ya gozan de la gloria eterna, entre otros: a Don. Agustín Rangel,
hermano de uno de los mártires; al Sr. Abraham Torres, antiguo dueño del rancho.
Aunque el rancho de San Joaquín ha sido vendido, los nuevos dueños, que también
estuvieron presentes, dieron todas las facilidades a cuantos se acercaron a
rezar en el lugar del martirio.
La celebración Eucarística fue presidida por el P. Marcos Enrique Garnica,
Vicario Provincial, quien fue también el que hizo la homilía. El P. Arturo
Cisneros, por su parte, informó del estado actual de la causa de los Mártires.
“Pedimos a Dios, dijo, que si no se logró la Beatificación de los Mártires este
año, con la próxima venida del Papa en el mes de julio, nos conceda la gracia
para una fecha no muy lejana”.
P. Arturo Cisneros Vera, C.M.F.