Mártires de San Joaquín

Después de 72 años de haber dado su vida por la fe, los restos de los Tres Mártires de San Joaquín, sacrificados durante el movimiento político-religioso conocido como La Cristiada, fueron exhumados el día 25 de agosto del presente año como parte del proceso de su Beatificación.

El nombre Mártires de San Joaquín les viene del lugar donde fueron fusilados el 25 de abril de 1927 a las 8:45 de la mañana los PP. Trinidad Rangel Montaño (Sacerdote de la Diócesis de León) y Andrés Solá y Molist (Misionero Claretiano de la Provincia de México) y el laico Leonardo Pérez Larios, bajo el mentiroso cargo de ser responsables del descarrilamiento de un tren militar. Los cuerpos inertes del P. Trinidad Rangel Montaño y del laico Leonardo Pérez Larios quedaron en el charco de chapopote. Nuestro hermano P. Andrés Solá y Molist, aún con vida, siguió su martirio por dos horas más.

La triple ceremonia de exhumación de los restos de los Mártires, que se encontraban sepultados en las ciudades de Silao y León, fue presidida por el Sr. Obispo de la Diócesis Leonesa, Don José Guadalupe Martín Rábago, acompañado de los PP. Salomé Lemus (Notario), Gonzalo Galván (Vicario Judicial), Arturo Cisneros Vera, C.M.F. (Vicepostulador), Fernando Briseño González y Miguel Angel Nieto Bernal, C.M.FF. (Testigos) y algunos otros sacerdotes, religiosos y laicos.

La exhumación de los restos se inició a las 10:00 horas en el Templo del Perdón, en la ciudad de Silao, donde estaba sepultado el P. Trinidad Rangel Montaño, se continúo en el Templo de Las Tres Ave Marías, donde yacían los restos del laico Leonardo Pérez Larios y concluyó cerca de las 16:00 horas en el Templo del Inmaculado Corazón de María donde se encontraban los restos del P. Andrés Solá y Molist, ambos templos en la ciudad de León.

Durante la Paraliturgía que presidía a cada exhumación, el Sr. Obispo remarcó: “la exhumación de los restos no tiene nada que ver con una revancha política o con el orgullo de Católicos Méxicanos, lo más importante es escuchar la voz de la sangre de los Mártires, Testigos de Cristo y, a través de este hecho salvífico, evangelizar y fortalecer nuestro compromiso de creyentes”. Así mismo, citando al Santo Padre Juan Pablo II, dijo: “necesitamos rescatar estos testimonios para que nosotros tengamos un cristianismo fuerte que nos lleve a confesar públicamente nuestra fe en Cristo y a aceptar las consecuencias que esto traiga consigo”.

El Dr. Juan Manuel Andrade fue el encargado de revisar cada una de las osamentas en las tres exhumaciones, para indicar al Notario el contenido de cada caja mortuoria. Cada osamenta venía acompañada de una botella en cuyo interior se encontraba una copia del acta de exhumación del primer lugar donde fueron depositados los restos (Lagos de Moreno), y así mismo el documento que señalaba la inhumación en el templo donde hasta ese momento se encontraban.

En cada exhumación el P. Fernando Briseño González, C.M.F., colocó sobre las osamentas de los Mártires unos paños de color rojo, que serán utilizados junto con los huesos, ropas y otros objetos personales como reliquias, cuando ya beatificados puedan recibir culto público.

Una vez revisados cada uno de los restos, se procedió a colocarlos en una nueva y más pequeña caja mortuoria, que será custodiada por los capellanes de cada templo, para que en una próxima sesión sean tratados para su mejor conservación por el perito Sr. Francisco Zapiaín.

Al concluir, hacia las 16:00 horas, la exhumación y el traslado de los restos del P. Andrés Solá y Molist, C.M.F. a la capilla de la comunidad, el Sr. Obispo Don José Guadalupe Martín Rábago exhortó a todos los presentes a orar ininterrumpidamente para que el proceso de beatificación de los Mártires llegue prontamente a feliz término.

¿Será posible que sean beatificados los Mártires de San Joaquín en mayo del 2000?

P. Miguel Angel Nieto Bernal, C.M.F.